Dentro de los servicios que ofertan las distintas bibliotecas, tanto públicas como universitarias, destaca, de forma inexorable, la encomiable labor relativa al préstamo de los distintos documentos, para que puedan ser consultados fuera de estas instituciones y de forma plena y precisa con una mayor tranquilidad en casa.
A priori, esta función puede parecer un tanto insignificante, pues el uso de estas instituciones como lugar de estudio, concentración y reflexión se ha popularizado enormemente en los últimos años, en detrimento de la cuestión del préstamo.
Sin embargo, cabría resaltar el hecho de que sin esta labor, es bastante probable que muchas de estas instituciones se hubieran cerrado, o se hubieran dispuesto como meros almacenes, con la idea, en su lugar, de promover la creación de espacios como las salas de estudio, sobre todo para las personas que no disfrutan de condiciones óptimas de silencio y concentración en sus residencias habituales por cuestiones fundamentalmente de tipo económico.
De esa forma, el préstamo se ha convertido en un servicio bastante utilizado por las distintas bibliotecas, que consigue atraer a una gran cantidad de usuarios, de variada edad. Dentro de ello, otra de las cuestiones que puede influir en la adecuada recepción de esta labor, se halla en la calidad del servicio ofrecido, pues si prima la inflexibilidad y los plazos cortos, es bastante probable que los usuarios opten por recurrir a otra institución que satisfaga sus demandas, o directamente, que deje de interesarse por acudir a este tipo de lugares para satisfacer sus ansias de conocimiento.
Uno de los ejemplos de mayor interés a nuestro juicio que nos sirve de forma esclarecedora, lo constituye el contraste entre los préstamos ejercidos por las bibliotecas universitarias y las públicas, en los que se pueden apreciar una serie de diferencias que nos permiten inclinarnos por un tipo de institución u otra.
Siguiendo con esta línea y en base a la experiencia personal, a la hora de elegir una de ellas habría que considerar el tipo de documentación que queremos, pues si es de tipo académico convendría recurrir, en primera instancia, a la biblioteca universitaria, y en segundo lugar, a cualquier institución bibliotecaria pública.
Sin embargo, una de las mayores desventajas del sistema bibliotecario universitario, se halla en el reducido tiempo de préstamo ofertado, pues en el caso de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), solamente se concede una semana, que se puede prolongar hasta catorce, pero que puede verse interrumpido si hay demanda del mismo documento. En el caso de las bibliotecas públicas, como la de Dos Hermanas, conocida como Pedro Laín Entralgo, se concede, en cambio, un préstamo de unos veinte días en principio, con posibilidad de renovación, y en verano, unos cuarenta días, a renovar una vez al menos.
En este sentido, podría parecer que las bibliotecas universitarias salen ganando con este sistema, pero no es así, puesto que al usuario le suele convenir tener un documento por más tiempo en lugar de tenerlo varias veces en poco tiempo. De esa manera, convendría que se atendiera más a la cuestión temporal y a la demanda de los usuarios, para lo cual podría ser de gran ayuda la adquisición de material, siempre y cuando se contara con una financiación que respaldara el proyecto, algo que resulta un tanto utópico, sobre todo en tiempos de inestabilidad y crisis económica, como el que nos ocupa.
En relación con la cuestión expuesta, resulta de gran interés el siguiente vídeo que nos remite a la forma de préstamo de la universidad anteriormente mencionada, para conocer los distintos mecanismos de préstamo posibles:
Bibliografía
Acosta, M. B. (2017). La Biblioteca Universitaria desde la mirada de una auxiliar de Biblioteca Pública: una experiencia de trabajo. Mi biblioteca: La revista del mundo bibliotecario, (49), 46-50
Cabeza, L. (2017, 7 de marzo). Préstamo BIB UPO [video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=bxulwNyUSGg
Hernández-Sánchez, H., & Arroyo-Vázquez, N. (2014). Efectos de la crisis económica en las bibliotecas españolas. Profesional de la Información, 23(2), 158-164
Salaberría, R. (1997). Bibliotecas públicas y bibliotecas escolares: una colaboración imprescindible (Vol. 2). Ministerio de Educación
Santo Domingo, M. T. (2005). La función social de las bibliotecas universitarias. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, 20(80), 43-70
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